"Una Familia al servicio de las Familias"
© Copyright manyanet.edu.co 2012. Todos los Derechos Reservados
Cra. 84F N. 8 - 29  * Teléfono: (57) + (4) + 604 64 24  ó Telefax: 341 28 05
Medellín - Colombia - Suramérica
"Una Familia al servicio de las Familias"
GALERIA
DE FOTOS
PERIÓDICO
INSTITUCIONAL

CANAL
DE YOUTUBE

También es importante tener una concepción integral del hombre, porque es incuestionable que el ser humano es una unidad somática, corpórea, psíquica, emocional, afectiva, social, trascendente y espiritual, todas estas son dimensiones inseparables de la existencia humana, y solo si se desarrollan de manera integral y armónica el ser humano alcanzará su plena realización. Es así que el reto es grande, porque dar prioridad a una de estas dimensiones acarrea el detrimento de las otras dando de por si una imagen reduccionista de la naturaleza humana. Dentro de esta visión hay que decir que la sexualidad se constituye en un elemento básico de la personalidad; un modo propio de ser, de manifestarse, de comunicarse con los otros, de sentir, expresar y vivir el amor humano.En consecuencia, no se puede separar de las demás dimensiones ni reducirse a la genitalidad, ni a biologisismos o psicologisismos. Una persona humana puede prescindir libremente del ejercicio de su genitalidad sin que esto constituya por sí misma una negación de su sexualidad ni una deformación de la personalidad. La educación sexual no se debe limitar a lo informativo, ha de buscar la formación en valores, actitudes y hábitos coherentes con esos valores y actitudes.

Esa capacidad de comunicación y esa “relacionalidad” del ser humano se realiza y expresa de dos maneras: como varón o como mujer. Por eso hablamos de la sexualidad como una dimensión y no como una “parte” de la vida.
La educación sexual en cuanto proyecto institucional, debe asumir entre otras, las siguientes características propias: ser respetuosa de la dignidad de los niños y jóvenes, inspirada en valores éticos, gradual y prudente.

La educación sexual ha de valorar la identidad de cada uno de los sexos, afirmando en ellos su condición masculina o femenina y a la vez enseñando a asumir lo que es común a los dos. Esta acción educativa contribuirá a superar las tendencias culturales machistas o feministas y permitirá el reconocimiento recíproco de los valores que aportan a la sociedad. Por eso la educación sexual únicamente puede descansar en la conciencia y aceptación del propio sexo y en el reconocimiento de igual dignidad en el otro.
Educación Sexual
La premisa indispensable para ofrecer una educación clara y delicada es la educación para el amor. El niño y el adolescente se dan cuenta, tarde o temprano, de que la sexualidad y el amor serán inseparables compañeros de viaje. Al igual que todo desarrollo psicológico y afectivo, la educación sexual comienza desde la concepción y no sólo desde el nacimiento: esto permite recalcar que la vida y el proceso de “ser persona” comienzan desde la concepción. Esta visión es reciente, debido a que antes se pensaba que la sexualidad se “incorporaba” al ser humano en la etapa de la adolescencia.